RECUENTO DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS XXVII - SYDNEY 2000

Por Roberto Quesada

 


 

El día 15 de Septiembre se inauguraron los XXVII Juegos Olímpicos en la ciudad australiana de Sydney, con una vistosa ceremonia, centrada en la historia de Australia, y en la que participaron más de 12,000 artistas, quienes pudieron ser vistos en todo el mundo por 4,000 millones de personas. El estadio olímpico de Sydney lució abarrotado, con 110,000 espectadores, ante los que desfilaron los atletas que representaban a 200 países.

Los australianos homenajearon a las mujeres al concederles los últimos relevos del fuego olímpico. Betty Cuthbert (atleta en 1956 y 1964), postrada en una silla de ruedas a causa de una esclerosis múltiple, fué ayudada en su tramo por Raaelne Boyle (atleta en 1968 y 1972). Ellas fueron relevadas por la mítica nadadora australiana Dawn Fraser (1956, 1960, 1964). LeS siguió Shirley Strickland Delahunty (atleta en 1948, 1952, 1956). Luego, tomaron la antorcha Shane Gould (nadadora 1972), y Debbie Flintoff-King (atleta 1988).

Como sucede siempre, el misterio se apoderó del sublime instante del encendido del pebetero. Los organizadores mantuvieron en estricto secreto, hasta el final, la identidad de quien encendería la pira, honor que mereció la atleta de origen aborigen Cathy Freeman.

Fueron los olímpicos de Sydney la despedida, tras 20 años de timonel, del presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, quien se vió obligado, sin embargo, a interrumpir su presencia en la ciudad australiana por la muerte de su esposa, que arrastraba una larga enfermedad. El presidente regresó después a los Juegos, y exclamó: "han sido los mejores Juegos de la historia".

Pero los Juegos de Sydney, los primeros juegos del siglo XXI, fueron noticias incluso antes de encenderse el fuego.

El trayecto del fuego olímpico, por ejemplo, tuvo varios percances. Uno de los portadores, un ciclista de 74 años de edad, de nombre Ron King, falleció después de finalizar su tramo, en las cercanías de Muswellbrook, al noroeste de la ciudad sede. La antorcha, además, estuvo a punto de ser apagada con un extintor por un espectador y otro desconocido intentó arrebatársela a un relevista, aunque sin éxito.

Fuentes policiales neozeolandesas habían revelado que había sido descubierto un plan terrorista atribuido al millonario de origen saudi Osama Ben Laden, éste pretendía atacar un reactor de investigaciones nucleares en Sydney, durante la celebración de los Juegos.

La bahía de Sydney, como en toda Australia es conocida por la abundancia de tiburones. El Comité Organizador, preocupado por posibles ataques de escualos a los triatletas durante el transcurso de la prueba de nado, ideó un sistema transmisor de ondas que ahuyenta a los tiburones y que portaron los buceadores de escolta en el transcurso de la prueba.

Por cierto, los Juegos de Sydney tuvieron un marcado componente ecológico, lográndose que por primera grupos ecologistas como Green Peace formaran parte de la organización de la magna cita del deporte mundial. Así, la Villa Olímpica usaba energía solar y las instalaciones de la bahía de Homebush, conocida como el mayor vertedero de Australia, sufrió una transformación espectacular con una gran inversión para convertirla en un parque natural.

Con la animación de Oly, un pájaro pescador que simboliza la amistad, Syd, un ornitorrinco, que encarna la energía y el vigor de los australianos, y Millie, un erizo que representa el optimismo de la ciudad de Sydney, arrancaron los primeros Juegos del Tercer Milenio.

Los estadounidenses Marion Jones y Maurice Green, se declararon como reyes de la velocidad al imponerse en los 100 metros planos, aunque la primera fué la verdadera estrella al titularse en 100, 200 y 4 por 400.

En los 200 masculino se dió una gran sorpresa con la victoria del griego Konstantinos Kenteris, mientras en las pruebas femeninas de la velocidad, se volvió a presentar la jamaicana Marlene Ottey, quien con 40 años de edad corrió su novena final olímpica, aunque no consiguió medalla.

El checo Jan Zelezny logró su tercer pergamino dorado consecutivo y su cuarta medalla en total, pues en Seúl había finalizado con la presea de plata.

Actuación destacada fué la del polaco Robert Korzenioeski, quien se convirtió en el primer hombre en hacer el doblete en la marcha, ganando los 20 y los 50 kilómetros.

Si algún deporte se destacó en Sydney fué la natación, imponiéndose 37 récords (14 mundiales y 23 olímpicos). La natación es uno de los deportes más populares de Australia, por lo que en Sydney los australianos se propusieron derrotar a los estadounidenses, pero no pudieron, al quedar en 18 preseas por 33 sus rivales.

Pero los anfitriones aportaron en la natación a una de las grandes estrellas de los Juegos, el joven de 17 años Ian Thorpe, ganador de los 400 libres batiendo el récord del mundo, y pieza decisiva para que Estados Unidos perdiera por primera vez en su historia los 4 por 100 libres. Thorpe consiguió su tercer oro en los 4 por 200 libres. Con lo que no contaba el australiano era con el holandés Pieter Van Den Hoogenband, monarca en los 200 metros por delante de él, y vencedor también en los 100 libres, batiendo el récord del mundo, y convirtiéndose en el primer hombre que baja de 48 segundos.

El británico Steve Redgrave, consiguió su quinto oro consecutivo en la competición de remo, en la prueba de cuatro sin timonel, (uno de los componentes del equipo en Sydney fue Matthew Pinset, compañero de Redgrave en Barcelona y Atlanta). El primero oro de Redgrave fue en Los Ángeles-1984, en la prueba de 4 sin timonel. A partir de Seúl 1988, participa en la prueba de 2 sin timonel, prueba que no abandonaría hasta Atlanta 1996.

La alemana Birgit Fischer ratificó que es la piragüista con más medallas olímpicas, superando a la sueca Gert Fredriksson al colgarse su sexta medalla de oro, que sumadas a las tres platas hicieron un total de nueve . Fischer, de 38 años, ha ganado oro en cada uno de los Juegos que se han celebrado desde Moscú (1980).


8-22-2004


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