MONTREAL 1976: DOS IDIOMAS PARA UNA CITA OLÍMPICA

Por Roberto Quesada

 


 

Tres ciudades presentaron su candidatura para acoger los Juegos de 1976: Montreal, Moscú y Los Ángeles, que curiosamente y por este orden acabarían organizando las tres ediciones posteriores a la de Munich. Finalmente, Montreal fue elegida para ser sede de los XXI Juegos de la era moderna, no sin antes tener que hacer frente a opiniones en contra.

Montreal, en la provincia de Quebec, era la ciudad más representativa de la facción francó-canadiense, algo que puso en duda la capacidad de hacer frente a los costos de organización. El Gobierno de Canadá se desentendió en todo lo referente al apoyo financiero, por lo que la localidad canadiense tuvo que cargar con el peso económico de los Juegos. Esta circunstancia dió lugar que a la finalización de los mismos, Montreal tuviera un monumental déficit.

La elevada inversión por lo menos se plasmó en instalaciones y recintos deportivos de un altísimo nivel. El estadio olímpico fue construído con la forma de una tortuga bajo la que se encontraba la piscina y se extendía un moderno velódromo. También se construyeron el pabellón olímpico Maurice-Richard para las pruebas de boxeo, el Centro Deportivo Maiosnneuve y un aparcamiento subterráneo. La Villa Olímpica estuvo compuesto por cuatro edificios que se asemejaban a dos pirámides que subían hasta 19 pisos.

Uno de los aspectos que más preocupó al elegir Montreal como sede de los Juegos fue el posible conflicto que se podía generar al ser Canadá un país dividido entre anglófonos y francófonos. Para que nadie pudiera sentirse ajeno o desplazado de la cita olímpica, se acordó que el último relevo de la antorcha y el encendido del pebetero fuera llevado a cabo por una pareja canadiense, integrada por un atleta de habla inglesa y otra francófona. La Reina Isabel II de Inglaterra pronunció su discurso en los idiomas que cohabitan en Canadá. Por otra parte, este edición contó con un amplio despliegue de seguridad para evitar que se repitieran sucesos tan luctuosos como los de Munich.

En estas Olimpiadas había un ambiente de miedo de que se repitiera un atentado como la vez anterior en Munich. La otra preocupación eran los atrasos de las obras de la Villa Olímpica y sus gastos excesivos. El gasto para la construcción de los cuatro edificios de la Villa Olímpica fue de US$ 55 millones. Por primera vez hombres y mujeres se quedaron en la misma villa. Pero una huelga de ocho semanas causó un enorme atraso en la construcción. Se llegó a discutir la posibilidad de transferir la competición olimpica para Dusseldorf en Alemania.

Para contrarestar la falta de dinero, las autoridades de la ciudad de Montreal firmaron contratos para la transmisión de las competiciones por televisión y se creo una lotería olímpica. También vendieron el uso de la mascota Amik (significa castor en el idioma hablado por la mayoría de los indios canadienses). Con estas medidas las autoridades querían demostrar que una Olimpíada podría ser autofinanciada.

En la fiesta de apertura la Reina Elizabeth de Inglaterra inauguró la ceremonia desagradando a los canadienses de ascendencia francesa. Tres horas antes de comenzar, no se sabia el número exacto de participantes pues los países africanos desistieron de participar. Ellos se retiraron en protesta a la presencia de Nueva Zelanda que mantenía relaciones con la racista Sudáfrica. La delegación de Israel desfiló con una cinta negra en memoria de los atletas asesinados en Munich. El cierre ocurrió en el mismo local. El primer espectáculo del programa fue la presentación de 500 mujeres vestidas de blanco que formaron los cinco círculos olímpicos.

En seguida, 75 indios de diversas tribus de Canadá entraron marchando en el Estadio Olímpico anunciando la llegada de los atletas. Lord Killanin, presidente del Comité Olímpico Internacional, fue recibido por tres parejas de atletas griegos, canadienses y soviéticos. Ellos representaban las primeras, la de Montreal y la próximas Olimpíadas.

El ambiente de cierre de la olimpíada comenzó cuando se disminuyó la intensidad de las luces del estadio. La llama se apagó y en enormes paneles electrónicos surgieron las palabras Mockva - Moscou - Moscow 80. Dos satélites transmitieron imágenes de la capital soviética. En seguida mostraron en la tele el Estadio de Moscú, el Monte Lenin, el Edifício Bolshoi y la Torre Spasskaya. Mientras tanto un coral cantaba temas del folclore soviético y un grupo bailaba en la Plaza Roja. En Montreal los tambores de los indios vibraban. Al final de la fiesta, las 500 mujeres encendieron las antorchas y los 72 mil espectadores encendieron las velas que recibieron en la entrada.

8-26-2004


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