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ENTERESE AQUI Por "El Gordo" |
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Como soy tan buen samaritano y no quiero que voten el dinero les diré lo que ocurrirá este sábado cuando Antonio
Tarver y Roy Jones Jr suban al ring (o tal vez sea ‘RJ’, el álter ego de su majestad). He recibido 3 o 4 correos
electrónicos (del único de mis tres lectores que me escribe, y eso porque me conoce personalmente) que pronostican
a Jones como ganador. Además he hablado con montón de colegas, leído análisis de la pelea y conversado con mis
amigos; todos coinciden en que Jones (o ‘RJ’) ganará y que probablemente sea por nocaut tempranero. ¡Qué lástima
me dan, no podrían estar más equivocados!
Tarver ganará una cómoda decisión unánime, tirando a Jones dos veces y dándole una verdadera paliza. Roy ya no es
un niño y el tener que bajar sepetecientas libras antes de la pelea no le hará bien. Tampoco le harán bien el recto de
izquierda de Tarver y su largo jab. Tendrá algo de parecido a la pelea de Tarver con Harding, en la que el último gozó
de éxito en los primeros asaltos hasta probar un espeso batido de izquierda. De ahí en adelante la pelea se parecerá
mucho a otra que ya hemos visto, la primera entre Mosley y Forrest. Nadie dudará del corazón de Jones después de la
pelea, pero la paliza recibida será un precio bien alto a pagar.
Es una fórmula sencilla. Tarver es alto, pega fuerte, tiene buena escuela y viene decidido a ganar. Roy es un fuera de
serie, el mejor del mundo, pero todo loco tiene su loquero.
Bueno, ya saben. Tarver gana y lo hace bien, cómodo. Ahórrese el dinero que iba a gastar en el pague-por-ver y déle
un mejor uso, como enviarme un cheque de cortesía, la cantidad la dejo a su discreción. Pero hágalo antes del sábado,
así tendré dinero para ponerle a Tarver.
Ahora corran a su correo electrónico, se que no pueden esperar. Me llamarán loco, me desearán la muerte y prometerán
no leerme jamás; después del sábado vendrán pidiendo disculpa con el rabo entre las piernas.
El Gordo
Para preguntas y comentarios escríbame a: "El Gordo"
Es realmente fastidioso cuando a uno le cuentan como termina lo que tiene pensado ver en un futuro, sea una obra
de teatro, un filme o una pelea de boxeo. Mucho más cuando la revelación es de un evento que no ha ocurrido
todavía. Al no ser que dicha revelación le ahorre cincuenta dólares, entonces agradecerían la preocupación.