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DIGA NO A UNA COMISIÓN NACIONAL
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Desde que el mundo es mundo, o como dice mi abuela "desde el tiempo de la corneta", ha existido el boxeo. Está documentado que los griegos practicaron un tipo de combate muy parecido al box y que éste formó parte de las antiguas olimpiadas, así que cuando escuches decir que hay que "salvar" el boxeo ni siquiera hagas caso, hay cosas de las que no conocemos el principio y que nunca dejarán de ser (y estar). Hay más probabilidades de que el boxeo desaparezca producto de una hecatombe nuclear a que lo haga por la corrupción y sus muchos otros defectos.
Si bien es importante tener cierta uniformidad en las reglas y a nadie le gusta la corrupción, tampoco es menos cierto que el boxeo es un deporte internacional y no puede ser controlado por caprichos de los políticos de un gobierno cualquiera, por poderoso que éste sea. Una comisión que estorbe el proceso de trampas y violaciones de sus propias reglas por parte de los cuerpos que sancionan el boxeo solo hará que estos se marchen a otro rincón del inmenso globo terráqueo, al fin y al cabo con unas cuantas tablas y cuatro sogas se hace un ring.
Otros deportes, como el fútbol, el tenis y un sin número de disciplinas olímpicas, tienen organismos reguladores independientes de gobierno alguno. Un buen ejemplo es la FIFA, máxima autoridad del fútbol en todo el mundo. La FIFA tiene su propio reglamento que impone en torneos de tipo internacional, también se encarga de organizar eventos de envergadura internacional como el mundial de fútbol, el cual es realizado cada cuatro años. Los actuales organismos que sancionan el boxeo son en cierto modo el equivalente boxístico de la FIFA. La proliferación de organizaciones que pretenden regular el boxeo testifica la diversidad de opiniones que existen a nivel mundial en cuanto al pugilato y lo difícil que han sido de conciliar.
Creo que la diversidad de opiniones y el de cierto modo convivir entre un sinnúmero de puntos de vistas divergentes es símbolo de una sociedad madura. El aceptar al mundo con sus defectos y virtudes, comprender que la imperfección es una variable constante de la complicada fórmula que es la vida, es señal de equilibrio. El boxeo ha sido en infinidad de ocasiones exaltado como metáfora de la vida, y los defectos y virtudes de ésta son parte también del caerse a trompadas. Un organismo que ignore las diferentes percepciones no es más que una dictadura, nada diferente de las sociedades totalitarias que hemos aprendido a despreciar. Purificar el boxeo como convento es también un error.
La corrupción debe ser denunciada, los cuerpos sancionadores deben ser presionados para que cumplan sus propias reglas, pero no a través de una comisión que pretenda imponer un dogma, mucho menos si ésta es dirigida por la incompetencia que caracteriza a las instituciones federales. Para protestar estamos los medios de comunicación, que bien sabemos gritar cuando queremos.
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En los últimos meses un gran número de voces, incluso algunas con las que tengo estrechos lazos de amistad, se han alzado pidiendo una especie de dictadura para el boxeo. Piden que se cree un organismo que regule al deporte de los puños de manera uniforme y ponga fin a las barbaridades que vemos hoy en día. A este fenómeno le llaman 'Comisión Nacional'. Si tratan de vendértela no la compres.
***Nota de la Editora: Bragging Rights Corner le da una calurosa bienvenida a "El Gordo del Box" que ahora residirá en nuestras páginas, en la sección que con gran orgullo llamaremos "La Esquina del Gordo". Esperamos que los artículos de "El Gordo" sean de su agrado.
Gordo, gracias por decidirte a ser parte de nuestra familia. Te queremos y te apoyamos.